Bordar sobre un retrato tiene algo de delicado. No se trata de un paisaje o de un edificio: hay una persona, a menudo alguien querido, y cualquier intervención sobre su imagen dice algo de ella. Por eso los retratos bordados son de las piezas más emotivas del fotobordado, y también de las que más cuidado piden.
Este artículo explica distintas formas de intervenir un retrato con hilo y cómo hacerlo sin perder a la persona.
Antes de empezar: el rostro
La regla más importante es respetar el rostro. Perforar sobre la cara, sobre todo sobre los ojos, la boca o la nariz, cambia mucho la expresión y es difícil hacerlo sin que parezca una herida en la imagen. Salvo que busques un efecto artístico concreto, es mejor bordar alrededor del rostro, no encima.
Si es tu primera vez, elige un retrato de medio cuerpo o cuerpo entero, con fondo sencillo, en lugar de un primer plano.
Contornear la figura
Seguir con hilo la silueta de la persona, en un solo color, es la intervención más sencilla y una de las más bonitas. La figura se recorta sobre el fondo y adquiere presencia, como si brillara.

Un color cálido sobre una foto en blanco y negro funciona muy bien. Usa punto atrás con dos hebras.
Una corona o un marco de flores
Bordar una pequeña corona de flores sobre el pelo, o un marco de flores alrededor de la figura, añade ternura y celebración. Es muy habitual en retratos de madres, abuelas o novias.

Coloca las flores siguiendo la forma de la cabeza y cuida que no invadan la frente. Tienes los tipos de flores en cómo bordar flores sobre fotografías.
Un aura de líneas
Líneas rectas que salen de la figura hacia fuera, como rayos, crean una especie de aura. Es una intervención muy gráfica, que da a la imagen un aire casi sagrado o mágico. Funciona especialmente bien con hilos dorados o metalizados.
Geometría
Para un resultado más contemporáneo, prueba con formas geométricas que atraviesan el retrato o lo enmarcan: un círculo, triángulos, líneas que conectan puntos de la figura.

Color en un detalle
En un retrato en blanco y negro, bordar en color solo un elemento (un pañuelo, un collar, el estampado de un vestido) crea un punto de atención precioso, y es una forma sutil de intervenir. Tienes más sobre esto en fotos en blanco y negro bordadas con color.
Ocultar para mostrar
En el fotobordado artístico, a veces se borda sobre el rostro precisamente para ocultarlo: con líneas, con flores, con un tejido de hilos. Es una intervención con mucha carga simbólica, que habla de memoria, ausencia o identidad. Si te interesa este enfoque, tienes más en fotografía bordada y memoria personal.
Consejos técnicos
Separa bien los agujeros, sobre todo cerca de la figura, para no debilitar el papel en las zonas importantes. Perfora siempre por detrás. Y haz primero una prueba en una fotocopia: con los retratos, conviene ver el efecto antes de tocar la copia buena.
Si quieres una pieza así pero prefieres que la hagamos nosotras, puedes encargar un retrato bordado a partir de tu foto.
Preguntas frecuentes
Mejor no. Los agujeros sobre un rostro lo deforman y le quitan expresión. Lo habitual es bordar alrededor: contornos, coronas, auras o detalles de la ropa.
Depende del retrato, pero una corona de flores, un contorno de color o un aura de líneas son intervenciones sencillas que funcionan casi siempre.
Un retrato de medio cuerpo o cuerpo entero, con fondo sencillo y la figura bien definida.
Sí, y suele ser un homenaje muy emotivo. Borda siempre una copia y guarda la foto original.
Sí. Nuestras fotos bordadas personalizadas se hacen a partir de la foto que nos envías; tardamos de dos a tres semanas en elaborarla y la pieza se entrega enmarcada.
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