Todo empieza eligiendo una foto. Y eso, que parece lo más fácil, suele ser lo que más tiempo lleva. Se abren cajas, se repasa el móvil, se descartan imágenes perfectas porque no dicen nada y aparece de pronto una foto algo desenfocada que, por alguna razón, es la que hay que bordar.
Si quieres entender primero qué es esta técnica, tienes nuestra guía de fotobordado. Aquí vamos a la práctica: cómo bordar una foto desde la elección de la imagen hasta el último hilo.
Elegir la fotografía
No todas las fotos se dejan bordar igual. Las que mejor funcionan tienen zonas despejadas, como un cielo, una pared o un fondo liso, donde el hilo pueda lucir. También ayudan las formas claras: una silueta, el perfil de un edificio, la línea del horizonte. Son lugares naturales para que la aguja siga un camino.
Para empezar, conviene evitar las fotos muy recargadas o muy oscuras. En ellas, el hilo se pierde y el esfuerzo no se ve.
Pero el criterio más importante no es técnico. Es que la foto signifique algo para ti. Vas a pasar varias horas con ella, y eso se nota en el resultado.
Imprimir una copia
La regla de oro es no bordar nunca el original de una foto importante. Haz siempre una copia. Si la imagen es antigua, escanéala con buena resolución antes de imprimirla.
El papel fotográfico mate es el más habitual: no refleja la luz y se perfora bien. También puedes imprimir sobre cartulina de buen gramaje, que da un aspecto más artesanal. En cuanto al tamaño, 10 x 15 cm o 13 x 18 cm son medidas cómodas para empezar. Más pequeño cuesta bordar; más grande lleva mucho tiempo.
Decidir qué vas a bordar
Antes de perforar, piensa en lo que quieres contar. Hay tres caminos sencillos. Puedes contornear, siguiendo con hilo la silueta de una persona, un árbol o un edificio. Puedes añadir algo que no estaba, como flores, estrellas o lluvia. O puedes colorear: en una foto en blanco y negro, bordar en color un único elemento.

Un boceto rápido sobre una fotocopia de la imagen te ayudará a decidir antes de tocar la copia buena.
Elegir los colores
Aquí también hay dos caminos. El contraste funciona muy bien: un hilo de color vivo sobre una foto en blanco y negro atrapa la mirada. La armonía da un resultado más sutil: elige colores que ya estén en la foto y el bordado parecerá formar parte de ella.
En cualquier caso, empieza con uno o dos colores. Es más fácil que quede bonito, y siempre puedes añadir después.
Marcar, perforar y bordar
- Coloca la foto boca abajo sobre la base blanda.
- Marca los puntos por detrás con lápiz suave o con una plantilla.
- Perfora con el punzón en vertical, dejando entre 3 y 5 mm entre agujeros.
- Comprueba a contraluz que no falta ninguno.
- Enhebra unos 40 cm de hilo mouliné con dos o tres cabos, sin nudo.
- Saca la aguja desde atrás y fija el extremo con cinta adhesiva de papel.
- Borda con punto atrás las líneas continuas y con punto recto los rayos, la lluvia o las estrellas.
- Fija todos los extremos por detrás con cinta.

Perforar por detrás tiene una ventaja: las marcas de lápiz no se ven en la imagen. Y recuerda que el papel fotográfico es más frágil que la cartulina. Si dudas sobre la distancia entre agujeros, sepáralos un poco más.
El remate
Cuando termines, pega una cartulina en la parte de atrás para tapar los hilos. Si vas a enmarcar la foto, usa un marco con paspartú, para que el cristal no aplaste el bordado. Así la pieza durará años.
Algunas ideas para empezar
Unas flores bordadas sobre una foto de tu abuela. El contorno de una ciudad que visitaste, en un solo color. Estrellas sobre el cielo de una foto de verano. Un abrigo rojo en una imagen en blanco y negro. Ninguna de estas ideas exige experiencia, y todas cambian por completo la foto.

Lo que conviene evitar
El impulso de llenar la imagen de hilo es comprensible, pero el bordado luce más cuando deja respirar a la fotografía. Quédate corta y añade después si hace falta. Y no tires del hilo: en el papel fotográfico, una puntada demasiado tensa rasga el agujero sin remedio.
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Preguntas frecuentes
Las que tienen zonas despejadas, como un cielo o una pared lisa, formas claras y buen contraste. Y, sobre todo, las que significan algo para ti. Tienes más criterios en fotos para bordar.
Se puede, pero el papel de folio es demasiado fino y se rasga con facilidad. Es mucho mejor imprimir sobre papel fotográfico mate o cartulina de al menos 200 g/m².
Técnicamente sí, pero no es recomendable: el bordado deja agujeros permanentes. Si la foto es valiosa o irrepetible, escanéala, imprime una copia y borda sobre ella.
Hilo mouliné de algodón con dos o tres hebras. Para detalles brillantes, como estrellas, puedes añadir hilo metalizado. Usa tramos cortos para que no se desgaste al pasar por el papel.
Trabaja con las manos limpias, sujeta la foto por los bordes y apoya la mano sobre un papel de seda. Tienes más trucos en cómo evitar marcas y huellas en el papel fotográfico.
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Una foto bordada es también un regalo con mucho significado. Si estás pensando en eso, tienes más ideas en regalos con fotos personalizados.

