Fotobordado

Fotobordado: qué es, cómo se hace y dónde aprender

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Fotobordado: qué es, cómo se hace y dónde aprender

Hay fotos que miramos tantas veces que dejamos de verlas. La de la abuela en la puerta de casa, la del verano en que todo parecía ir más despacio, la de una calle que ya no es como era. Están ahí, en un cajón o en el móvil, y forman parte de nosotros sin que les prestemos mucha atención.

El fotobordado nace de volver a una de esas imágenes con una aguja en la mano y preguntarse qué le falta. A veces es un contorno de color que hace aparecer una silueta que antes pasaba desapercibida. Otras, unas flores que nunca estuvieron en ese jardín, o una lluvia de hilo sobre un cielo demasiado limpio. El hilo no tapa la fotografía: conversa con ella.

En esta guía te contamos qué son las fotografías bordadas, qué necesitas para empezar, cómo se hacen paso a paso y cómo seguir aprendiendo.

Qué es el fotobordado

El fotobordado, también llamado bordado sobre fotografía o fotografía bordada, consiste en intervenir una imagen impresa con aguja e hilo. Se trabaja igual que el bordado en papel: primero se hacen los agujeros con un punzón y después se pasa el hilo por ellos. El papel no se estira como la tela, así que cada agujero tiene que estar pensado de antemano.

Lo que cambia es el punto de partida. En el bordado en papel empiezas con una hoja en blanco. En el fotobordado, la imagen ya cuenta algo, y tu trabajo consiste en añadir una capa más a esa historia. Por eso tiene algo de juego y algo de reflexión: no se trata solo de bordar bonito, sino de decidir qué quieres decir sobre esa foto.

Hay tres maneras muy sencillas de pensarlo. Puedes resaltar algo que ya está en la imagen, como el perfil de una persona o la línea de un tejado. Puedes añadir algo que no estaba: flores, estrellas, rayos de sol. Y puedes transformar la foto, por ejemplo dándole color a un único elemento de una imagen en blanco y negro.

Fotografía impresa con la silueta de una persona contorneada con hilo terracota

Por qué las fotografías bordadas enganchan tanto

La primera razón es que cada pieza es única. Aunque bordes dos copias de la misma foto, nunca te saldrán iguales: cambia el ritmo de las puntadas, el color que eliges ese día, el detalle en el que te fijas.

La segunda es que trabajas con tus propios recuerdos. Una foto familiar o de un viaje adquiere otro peso cuando le dedicas una tarde entera. Muchas personas cuentan que, mientras bordan, se acuerdan de cosas que tenían olvidadas de ese momento.

Y la tercera, que sorprende a quien empieza: no hace falta saber dibujar. La fotografía ya te da la composición, la luz y las formas. Tú solo decides dónde poner el hilo. Por eso es una técnica tan buena para personas que se creen «poco artísticas».

Qué necesitas para empezar

La lista es corta, y probablemente ya tengas buena parte en casa:

  • Una copia impresa de la foto, en papel fotográfico mate o en cartulina de buen gramaje
  • Una aguja de bordar fina
  • Un punzón o una aguja más gruesa para perforar
  • Una base blanda: plancha de corcho, goma eva o una toalla doblada
  • Hilo de bordar mouliné
  • Cinta adhesiva de papel para fijar los hilos por detrás
  • Un lápiz blando

Sobre la foto, una advertencia que conviene repetir: borda siempre una copia, nunca el original. Si la imagen es antigua, escanéala con buena resolución antes de imprimirla. Tienes más consejos para elegirla e imprimirla en cómo bordar una foto paso a paso.

Cómo se hace una fotografía bordada

Antes de coger la aguja, dedica unos minutos a mirar la foto con calma. Pregúntate qué te llama la atención, dónde hay espacio libre y qué te gustaría que apareciera. Un boceto rápido en un papel aparte, o sobre una fotocopia, ayuda mucho a no improvisar sobre la copia buena.

Después, el proceso es este:

  1. Marca los puntos. Con lápiz muy suave, o por la parte de atrás de la foto, marca dónde irán los agujeros.
  2. Perfora. Coloca la foto sobre la base blanda y haz los agujeros con el punzón en vertical, dejando unos 3 a 5 mm entre ellos.
  3. Comprueba a contraluz que no falta ninguno.
  4. Prepara el hilo. Corta unos 40 cm y usa dos o tres cabos del mouliné. Sin nudo.
  5. Fija el inicio. Saca la aguja desde atrás y sujeta el extremo del hilo con cinta.
  6. Borda. Punto atrás para líneas continuas y contornos; puntadas rectas para rayos, lluvia o estrellas.
  7. Remata. Fija los extremos con cinta y, si quieres enmarcarla, pega una cartulina por detrás para tapar los hilos.
Manos bordando estrellas con hilo dorado sobre el cielo de una fotografía impresa

Lo más importante sucede en el paso dos. El papel fotográfico es más frágil de lo que parece, y si pones los agujeros muy juntos, la imagen acaba rompiéndose por la línea perforada. Si dudas, sepáralos un poco más: el hilo rellena visualmente más de lo que imaginas.

Ideas para tu primera foto bordada

Si es tu primera vez, empieza por algo pequeño. Un contorno de un solo color siguiendo la silueta de una persona o de un edificio queda precioso y se termina en una tarde. Es también la mejor manera de aprender cómo se comporta el papel.

Las flores son otro clásico. Unas pocas en una esquina de una foto antigua, o creciendo desde el borde de la imagen, cambian por completo su atmósfera. No hace falta que sean realistas: cinco puntadas que salen de un mismo centro ya se leen como una flor.

Si tienes una foto con mucho cielo, prueba con lluvia o con estrellas. Las puntadas rectas verticales, de distinta longitud, dan una sensación de movimiento muy bonita. Y sobre una foto en blanco y negro, bordar en color un único elemento, como un abrigo, una puerta o un ramo, crea un contraste que atrapa la mirada.

Foto en blanco y negro en la que solo un abrigo está bordado en color rojo

Para quien busca algo más contemporáneo, las líneas geométricas que atraviesan la imagen funcionan muy bien. Triángulos, círculos o simples rectas que conectan puntos de la foto le dan un aire de obra de arte.

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Lo que conviene evitar

El error más común al empezar es querer tapar demasiado. El bordado brilla cuando deja respirar a la fotografía, así que mejor quedarse corto y añadir después que llenar la imagen de hilo desde el principio.

También es habitual elegir fotos muy recargadas o muy oscuras, donde el hilo se pierde. Busca imágenes con zonas despejadas, como un cielo, una pared o un fondo liso. Y, sobre todo, no tires del hilo: en papel no hay margen, y una puntada demasiado tensa rasga el agujero.

Fotobordado y bordado en papel

Son técnicas hermanas. Si nunca has bordado sobre papel, puede ser buena idea practicar antes con una cartulina en blanco: aprenderás a perforar, a calcular la distancia entre agujeros y a manejar la tensión del hilo sin miedo a estropear una foto. Tienes todo lo necesario en nuestra guía de bordado en papel.

Cuando te sientas cómoda, el salto al fotobordado es natural. Y suele ser ahí donde la técnica empieza a volverse personal.

Aprender fotobordado en compañía

Se puede aprender sola, con paciencia y alguna guía como esta. Pero el fotobordado tiene algo especial cuando se hace en grupo. Cada persona llega con su propia foto y su propia historia, y ver cómo cada una decide intervenir la suya abre ideas que no se te habrían ocurrido. Además, tener a alguien al lado que te ayude a elegir colores y puntadas hace que la primera pieza salga mucho mejor, y que te vayas a casa con ganas de seguir.

Grupo de personas bordando alrededor de una mesa en un taller creativo

En Bendito Nudo organizamos talleres de fotobordado en los que cada persona trabaja sobre su propia imagen y se lleva su pieza terminada. Puedes consultar las próximas fechas en la agenda.

Próximo taller · 31 OctTaller FotobordadoVer en la agenda
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