Decir «bordado» es como decir «música»: la palabra engloba tradiciones, estilos y técnicas muy distintas entre sí. Hay bordados que se cuentan hilo a hilo, otros que se dibujan libremente, unos que rellenan superficies enteras y otros que apenas dejan una línea sobre el soporte.
Esta guía repasa los principales tipos de bordado, con una breve explicación de cada uno y para quién puede encajar. No es una enciclopedia, sino un mapa para orientarse.

Bordado libre
Es el más extendido hoy. Se borda sobre una tela tensada en un bastidor siguiendo un dibujo marcado, sin cuadrícula ni cuenta de hilos. Combina puntadas variadas (atrás, tallo, cadeneta, satén, nudos franceses) y permite flores, letras, paisajes o retratos.
Es la opción más versátil y creativa. Si quieres empezar por aquí, tienes una guía en bordado a mano.
Punto de cruz
Cada puntada forma una pequeña X sobre una tela cuadriculada, siguiendo un esquema. Es preciso, ordenado y muy relajante. Tiene una larga tradición en toda Europa, y en España destacan tradiciones como el bordado de Lagartera, en Toledo, conocido precisamente por sus labores de punto de cruz y deshilados.
Para empezar, mira punto de cruz para principiantes.

Blackwork
Bordado de hilos contados, tradicionalmente en hilo negro sobre tela clara, que forma patrones geométricos repetidos mediante punto atrás o punto de Holbein. Se popularizó en la Inglaterra del siglo XVI. Tiene un aire gráfico y elegante, y hoy se usa en colores variados.
Crewel
Bordado libre que se hace con lana fina en lugar de algodón, sobre tela resistente. Da piezas con mucha textura y volumen, a menudo con motivos vegetales estilizados. Es más cálido y táctil que el bordado con mouliné.
Sashiko
Técnica japonesa de puntadas rectas, tradicionalmente en hilo blanco sobre tela índigo, que forma patrones geométricos. Nació como forma de reforzar y remendar tejidos y hoy se valora tanto por su belleza como por su ritmo meditativo.

Te lo contamos en sashiko: qué es y cómo empezar.
Calados y deshilados
En lugar de añadir hilo, se retiran hilos de la tela y se agrupan los restantes con puntadas, creando un encaje dentro del propio tejido. Son técnicas tradicionales de mantelerías y ajuares, que piden paciencia y precisión.
Bordado de realce y relieve
Técnicas que buscan volumen: puntadas acolchadas sobre un relleno, superposiciones o, en su versión más elaborada, piezas en tres dimensiones. Son vistosas y exigentes.
Punch needle
Más que un bordado tradicional, es una técnica con una aguja hueca que se clava en la tela y deja bucles de hilo o lana. Es rápida y da piezas mullidas, como pequeñas alfombras.
Bordado sobre papel
En lugar de tela, el soporte es una cartulina. Se perforan los agujeros del diseño y después se borda siguiéndolos. Funciona con puntadas sencillas, como el punto atrás o el recto, y da líneas limpias y muy delicadas. Es una de las técnicas más accesibles para quien nunca ha bordado. Tienes todo en nuestra guía de bordado en papel.
Fotobordado
Una variante contemporánea del bordado sobre papel: se interviene una fotografía impresa con hilo para añadir flores, contornos o color. Tiene un componente artístico y emocional muy fuerte, porque parte de una imagen con historia.

Tienes la técnica completa en fotobordado.
Cuál elegir
Si te atrae la libertad, el bordado libre. Si te tranquiliza seguir un esquema, el punto de cruz o el blackwork. Si buscas calma, el sashiko. Y si quieres algo sencillo, rápido y diferente, el bordado en papel o el fotobordado. No hace falta elegir para siempre: muchas bordadoras pasan de una técnica a otra según la época.
Preguntas frecuentes
El bordado sobre papel y el bordado libre con puntadas básicas. El punto de cruz también es muy accesible si te gusta seguir un esquema.
El bordado libre sigue un dibujo marcado en la tela, con puntadas variadas y sin cuadrícula. El punto de cruz se hace con cruces sobre una tela cuadriculada, siguiendo un esquema.
Sí, un bordado japonés de puntadas rectas que forma patrones geométricos. Nació para reforzar y remendar tejidos y hoy se valora también por su belleza y su ritmo tranquilo.
El bordado libre, el matizado y el fotobordado permiten mucha expresión personal. El fotobordado, en concreto, combina imagen e hilo y da piezas únicas.
Sí: papel, cartulina, fotografías, madera fina perforada o incluso hojas secas. Cada soporte pide sus propias técnicas y puntadas.

