En el bordado en papel, el hilo es casi todo lo que se ve. No hay rellenos ni texturas de tela: hay una línea de color sobre una superficie lisa. Por eso la elección del hilo cambia tanto el resultado. Un mismo diseño puede verse delicado, rústico o brillante solo con cambiar el hilo.
Aquí tienes los hilos más habituales para bordar en papel, cómo se comporta cada uno y cuándo usarlo.
Mouliné: el más versátil
Es el hilo de bordar por excelencia y el que recomendamos para empezar. Viene en madejas de seis hebras de algodón ligeramente retorcidas que se pueden separar, lo que permite elegir el grosor de cada línea.

En papel, lo más habitual es usar dos o tres hebras. Con dos, las líneas son finas y elegantes, ideales para diseños detallados o para fotobordado. Con tres, la línea tiene más presencia y cubre mejor. Con cuatro o más, el trazo es muy marcado, pero el hilo exige agujeros más grandes, lo que debilita el papel.
Además, el mouliné tiene una gama de colores enorme y un ligero brillo que luce mucho sobre cartulina mate.
Perlé: brillo y volumen
El hilo perlé es un algodón mercerizado de una sola hebra, retorcido y con un brillo característico. No se separa. Se vende en distintos grosores, numerados: cuanto mayor el número, más fino.
En papel funciona muy bien en sus grosores finos, para líneas con cuerpo y un acabado satinado. En grosores gruesos, en cambio, necesita agujeros grandes y puede rasgar la cartulina.
Hilos metalizados: para brillar
Dorados, plateados, cobrizos. Quedan espectaculares en estrellas, constelaciones, adornos navideños o detalles puntuales sobre fotografía. Sobre cartulina oscura, el efecto es especialmente bonito.

Su inconveniente es que son más rígidos, se deshilachan con facilidad y se enredan. Trabaja con tramos cortos, de unos 30 cm, y con una aguja de ojo generoso para que no rocen. Combinarlos con una hebra de mouliné del mismo tono facilita mucho el manejo.
Hilo de lino y de seda
El hilo de lino da un aspecto natural, mate y algo rústico, precioso sobre papel kraft o papel de algodón. Es menos uniforme que el algodón, y esa irregularidad tiene encanto.
El hilo de seda tiene un brillo y una suavidad únicos y es muy fino. Es más caro y delicado, pero ideal para piezas especiales o detalles muy finos.
Hilos que conviene evitar
La lana gruesa y los hilos muy esponjosos necesitan agujeros grandes y suelen deshacerse al pasar por el papel. Los hilos de coser normales son demasiado finos para que se vean, aunque pueden servir para detalles mínimos. Y los hilos sintéticos muy elásticos tienden a tirar del papel.
Cómo combinar hilo y fondo
El color del papel y el del hilo trabajan juntos. Hilos claros y metalizados sobre fondos oscuros; tonos tierra sobre kraft; casi cualquier color sobre blanco o crema. El efecto tono sobre tono, con un hilo algo más oscuro que la cartulina, resulta muy elegante.

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Trucos para trabajar mejor el hilo
Corta tramos de unos 40 cm: más largos se enredan y se desgastan al pasar una y otra vez por los agujeros. Si el hilo se retuerce mientras bordas, deja la aguja colgando unos segundos para que se destuerza sola. Y guarda los restos de cada color enrollados en una pequeña tarjeta: te servirán para detalles en futuros proyectos.
Si quieres repasar el resto del material, tienes la lista completa en materiales para bordar en papel. Y si quieres saber todo sobre el hilo más usado, mira hilo mouliné: qué es y cómo utilizarlo.
Preguntas frecuentes
Dos o tres. Con dos, las líneas son finas y elegantes; con tres, más visibles. Más hebras obligan a agrandar los agujeros.
El perlé fino y los hilos metalizados. El mouliné tiene también un ligero brillo que luce mucho sobre cartulina mate.
Trabaja con tramos cortos, de unos 30 cm, y una aguja de ojo grande que no lo roce.
Es demasiado fino y apenas se ve sobre la cartulina. Para bordar en papel, mejor mouliné, perlé fino o hilos de bordar específicos.
Blancos, cremas, dorados y tonos tierra. El hilo de lino, con su aspecto natural, queda precioso sobre kraft.

