Japón tiene una de las tradiciones textiles más ricas del mundo. Y dentro de ella, el bordado ocupa un lugar especial, con técnicas que van desde el remiendo humilde de la ropa de trabajo hasta el bordado de seda de los kimonos ceremoniales.
Este artículo repasa los principales tipos de bordado japonés, su origen y sus características.

Sashiko
Es el más conocido fuera de Japón. Puntadas rectas y regulares que forman patrones geométricos, tradicionalmente en hilo blanco sobre tela índigo. Nació como técnica para reforzar y remendar ropa en comunidades rurales y se convirtió en una forma de arte.
Sus patrones tradicionales, como el asanoha (hoja de cáñamo) o el seigaiha (olas), tienen nombres y significados propios.

Te lo contamos en sashiko: qué es y cómo empezar.
Kogin-zashi
Una técnica de bordado de hilos contados originaria de la región de Tsugaru, en el norte de Japón. Se borda contando los hilos de la tela, con puntadas horizontales que forman motivos geométricos en forma de rombo. Como el sashiko, nació para reforzar y abrigar la ropa, y tiene un aspecto muy gráfico.
A diferencia del sashiko, que sigue líneas, el kogin construye superficies densas de pequeños rombos repetidos.
Boro
Más que una técnica de bordado, el boro es una práctica textil: prendas remendadas una y otra vez con retales de tela, unidos con puntadas de tipo sashiko. Con el paso de los años y las generaciones, estas prendas se convertían en auténticos collages de índigos distintos.

Hoy el boro se valora como arte textil y como inspiración para el remiendo visible.
Nihon shishu
El bordado japonés de seda, el que decora kimonos, obis y piezas ceremoniales. Utiliza hilos de seda planos, a menudo combinados con hilos metálicos dorados, y técnicas muy refinadas para crear motivos de flores, aves o paisajes con un brillo extraordinario. Es una disciplina exigente, que se aprende durante años.
Temari
No es bordado en sentido estricto, pero comparte espíritu: bolas decorativas envueltas en hilo con patrones geométricos bordados en su superficie. Tradicionalmente eran juguetes, y hoy son piezas decorativas muy apreciadas.
Qué tienen en común
Más allá de sus diferencias, las técnicas japonesas comparten algunos valores: el respeto por los materiales, la belleza de lo repetido, la paciencia y, en las técnicas populares, la idea de que reparar también es crear.
Por cuál empezar
Para principiantes, el sashiko es la mejor puerta de entrada: una sola puntada, materiales sencillos y resultados muy bonitos desde el principio. El kogin es el siguiente paso para quien disfruta contando. El boro, una forma de aplicar todo esto a tu propia ropa. Y el nihon shishu, para quien busca un camino largo de aprendizaje.
Sashiko sobre papel
Una forma muy accesible de acercarse al bordado japonés es llevar los patrones del sashiko a la cartulina. Sin tela que tensar y con los puntos perforados de antemano, permite concentrarse en la geometría.

Es lo que hacemos en nuestro taller de sashiko. Si quieres empezar en casa, tienes sashiko paso a paso.
Preguntas frecuentes
El sashiko, el kogin-zashi, el boro (más una práctica textil que un bordado), el nihon shishu de seda y, en un sentido amplio, el temari.
El sashiko sigue líneas y forma patrones lineales; el kogin se borda contando los hilos de la tela y construye superficies densas de pequeños rombos.
Prendas remendadas una y otra vez con retales unidos por puntadas de tipo sashiko. Con el tiempo se convirtieron en piezas de gran belleza, y hoy se valoran como arte textil.
El sashiko: una sola puntada, materiales sencillos y resultados bonitos desde el principio. Tienes cómo empezar en sashiko: qué es y cómo empezar.
Es una técnica muy exigente, con hilos de seda planos y bastidores específicos. Normalmente se aprende con una maestra y mucha práctica; no es la mejor puerta de entrada.
Próximo taller · 31 OctTaller FotobordadoVer en la agenda

