Hay tarjetas que se leen y se tiran, y tarjetas que se guardan. Las bordadas a mano son de las segundas. Quien la recibe pasa el dedo por el hilo, la gira para ver cómo está hecha y, casi siempre, acaba dejándola en una estantería o metida en un libro.
Es uno de los proyectos más agradecidos del bordado en papel. Se hace en una tarde, cuesta muy poco y el efecto en la otra persona es enorme. Aquí tienes cómo hacer tarjetas bordadas paso a paso y qué motivos funcionan para cada ocasión.
Qué necesitas
- Cartulina de 200 a 300 g/m², de tamaño A5 o algo mayor
- Una segunda cartulina para tapar la parte de atrás
- Aguja de bordar y punzón
- Base blanda para perforar
- Hilo mouliné
- Plantilla del diseño
- Cinta adhesiva de papel y pegamento
Tienes más detalles sobre cada material en materiales para bordar en papel.
Cómo hacerla
- Dobla la cartulina antes de bordar. Si la doblas después, el pliegue puede tirar de las puntadas.
- Decide dónde irá el bordado, normalmente en la portada, dejando al menos 1,5 cm hasta los bordes y el pliegue.
- Perfora el diseño con la plantilla sujeta con cinta, sobre la base blanda, dejando entre 3 y 5 mm entre agujeros.
- Comprueba los agujeros a contraluz.
- Borda con punto atrás las líneas continuas y con punto recto los detalles, fijando el inicio y el final con cinta, sin nudos.
- Tapa la parte de atrás pegando una cartulina en el interior de la portada.

Este último paso suele olvidarse, y es el que convierte una manualidad en una tarjeta acabada. Por dentro queda limpia, lista para escribir, y nadie ve el revés del bordado.
Ideas según la ocasión
Para un cumpleaños, funcionan muy bien los motivos sencillos y alegres: un globo cuya cuerda es el propio hilo, una vela, un pequeño pastel o la inicial de la persona rodeada de flores.
Una tarjeta de agradecimiento pide algo más discreto. Un corazón trazado con una sola línea, una ramita de hojas o la palabra «gracias» en letra caligráfica bordada.
En bodas y aniversarios, los tonos claros y los motivos delicados son un acierto: dos aros entrelazados, las iniciales de la pareja o una corona de flores. Si necesitas muchas tarjetas iguales, prepara una plantilla en cartulina rígida que te sirva para perforarlas todas en el mismo sitio.
Para Navidad, un árbol geométrico, unas estrellas en hilo dorado o copos de nieve formados por puntadas que salen de un centro.
Y para un nacimiento, nubes, pequeñas huellas o el nombre del bebé.
Lo que hace que una tarjeta quede bonita
La tentación es llenar la portada, pero las tarjetas más elegantes suelen ser las más sencillas. Un diseño pequeño, centrado y con dos o tres colores bien combinados luce mucho más que una portada cargada.
También ayuda hacer una prueba en un trozo de la misma cartulina antes de empezar, sobre todo si vas a usar un papel nuevo. Y antes de nada, comprueba que la tarjeta cabe en el sobre: parece obvio, pero es un error frecuente.

Una combinación que siempre funciona es bordar una sola palabra y escribir el resto del mensaje a mano. El hilo pone el acento y la letra pone la voz.
Siguiente paso
Si este proyecto te ha gustado, en cómo bordar en papel paso a paso tienes más técnicas, y en nuestra guía de bordado en papel, ideas para seguir.
Preguntas frecuentes
Una tarjeta doblada de tamaño A6 (unos 10,5 x 15 cm) es cómoda y cabe en sobres estándar. Si quieres más espacio para el bordado, puedes hacerla algo mayor, pero comprueba antes el tamaño del sobre.
Entre una y dos horas, incluyendo perforar, bordar y tapar el revés. Si haces varias iguales, preparar una plantilla rígida ahorra mucho tiempo.
Sí, mejor dentro de un sobre y con una cartulina rígida detrás para protegerla. El relieve del hilo puede engancharse si se envía sin sobre. Tienes más en postales bordadas.
Algo breve y personal. Una idea muy bonita es contar por qué has elegido ese motivo. Y si bordas una sola palabra en la portada, puedes completar el mensaje a mano dentro.

