Recibir correo de verdad, en papel, se ha vuelto casi un acontecimiento. Recibir una postal bordada a mano lo es todavía más. Quien la saca del buzón la gira, pasa el dedo por el hilo, la deja en un lugar visible. Es de esos pequeños gestos que dicen mucho con muy poco.
Este artículo explica cómo hacer postales bordadas y cómo enviarlas para que lleguen bien.
Postal o tarjeta
Una postal es una pieza única de cartulina, sin doblar, con una cara decorada y la otra para escribir la dirección y el mensaje. A diferencia de la tarjeta doblada, el revés del bordado queda en la cara de escribir, así que hay que pensarlo bien.
Si prefieres el formato doblado, tienes tarjetas bordadas a mano.
Tamaño y papel
El tamaño estándar de postal es de unos 10 x 15 cm. Usa cartulina de 250 a 300 g/m², algo más gruesa de lo habitual, porque la postal va a viajar.
El problema del revés
En una postal, el revés del bordado queda donde vas a escribir. Hay dos soluciones:
Pegar una segunda cartulina por detrás, del mismo tamaño, y escribir sobre ella. Es la más limpia.
Diseñar el bordado en una zona que deje libre parte del reverso para escribir, y tapar solo esa zona con un trozo de cartulina o una etiqueta.
Diseños que funcionan
Para postales, funcionan muy bien los diseños sencillos y centrados, con una o dos zonas de color: un paisaje de líneas, una flor, un sol, una casa, una palabra.

Una idea muy bonita: bordar una postal del lugar donde estás de viaje o donde vives, a partir de una foto. O bordar el contorno de un edificio sobre una postal impresa de verdad.
Paso a paso
- Corta la cartulina a 10 x 15 cm.
- Coloca la plantilla, sujétala con cinta y perfora sobre una base blanda.
- Borda con punto atrás y puntadas rectas, sin tirar del hilo.
- Fija los extremos por detrás con cinta adhesiva de papel.
- Pega una cartulina en el reverso para tapar los hilos.
- Escribe la dirección y el mensaje.
Enviarla por correo
El bordado tiene relieve y puede engancharse en las máquinas de clasificación. Para que llegue bien, lo más seguro es enviarla dentro de un sobre, con una cartulina rígida detrás que la proteja de dobleces.

Si quieres enviarla sin sobre, como una postal tradicional, elige un diseño de poco relieve y usa una cartulina gruesa. Aun así, hay riesgo de que el hilo se enganche.

Qué escribir
Una postal bordada pide un mensaje a mano, aunque sea corto. Cuenta por qué has elegido ese motivo, o desde dónde la escribes. Ese pequeño texto completa el regalo.
Una costumbre bonita
Algunas personas convierten las postales bordadas en una tradición: una por estación a una amiga lejana, una en cada viaje, una para cada cumpleaños. Es una forma preciosa de mantener el contacto con calma, en un mundo de mensajes instantáneos.
Preguntas frecuentes
El estándar es de unos 10 x 15 cm, en cartulina de 250 a 300 g/m², algo más gruesa de lo habitual para que aguante el viaje.
Se puede, con un diseño de poco relieve y cartulina gruesa, pero hay riesgo de que se enganche en las máquinas de clasificación. Lo más seguro es enviarla dentro de un sobre.
Pega una segunda cartulina por detrás y escribe sobre ella, o diseña el bordado de forma que deje libre parte del reverso.
Diseños sencillos y centrados: un paisaje de líneas, una flor, un sol, una constelación, o el contorno de un edificio del lugar desde donde escribes.
La postal es una sola pieza sin doblar; la tarjeta se dobla y tiene un interior para escribir. Tienes ideas en tarjetas bordadas a mano.

