El remate es la parte menos glamurosa del bordado, y una de las más importantes. Un remate mal hecho puede hacer que el hilo se suelte, que el revés abulte o que el papel se rompa al tirar sin querer. En papel, además, el revés a menudo queda a la vista, así que cuidarlo es parte del acabado.
Este artículo explica cómo empezar, cambiar y terminar el hilo en un bordado sobre papel.
Por qué no usar nudos
En tela, el nudo queda escondido entre las fibras y no pasa nada. En papel tiene varios problemas: abulta y se nota por delante como un pequeño relieve; si tiras sin querer, el nudo hace palanca contra el agujero y puede romperlo; y si la pieza va enmarcada, el nudo impide que quede plana.
Por eso, en el bordado en papel se usan otros métodos.
Método 1: cinta adhesiva de papel
Es el más sencillo y el más usado.
Para empezar: saca la aguja desde atrás por el primer agujero y deja unos 3 cm de hilo colgando por detrás. Sujétalo con un trocito de cinta adhesiva de papel, tipo washi o de pintor.
Para terminar: cuando acabes, pasa el hilo por detrás, córtalo dejando unos 3 cm y fíjalo también con cinta.

Usa cinta de papel, no cinta transparente de plástico: esta amarillea con el tiempo y puede despegarse.
Método 2: pasar por debajo de las puntadas
Si en el revés ya hay puntadas, puedes asegurar el hilo pasándolo por debajo de ellas, igual que en el bordado en tela.
Para terminar: pasa la aguja por debajo de tres o cuatro puntadas del revés, cambia de dirección y vuelve por debajo de otras dos. Corta.
Para empezar: deja unos centímetros de hilo por detrás y, con las primeras puntadas, ve atrapándolo contra el revés.
Este método es más limpio visualmente, pero solo funciona si hay suficientes puntadas en el revés. En diseños muy ligeros, la cinta es más segura.
Método 3: combinado
Muchas bordadoras combinan ambos: pasan el hilo por debajo de las puntadas y, además, lo aseguran con un trocito de cinta. Es la opción más segura para piezas que se van a manipular mucho, como tarjetas.
Cambiar de hilo a mitad
Cuando te queden unos 5 cm de hilo, no esperes a quedarte sin él. Termina la puntada que estás haciendo, pasa el hilo por detrás y remátalo con cualquiera de los métodos. Empieza el hilo nuevo justo en el agujero siguiente, de la misma manera que al principio.
Tapar el revés
Si la pieza es una tarjeta, el revés quedará en el interior. Lo más limpio es pegar una segunda cartulina sobre él, del mismo tamaño que la portada. Así el interior queda listo para escribir.

Si la pieza es una lámina para enmarcar, el revés queda oculto, pero conviene igualmente fijar bien los extremos para que no se suelten con el tiempo. Una cartulina trasera protege además el bordado.

Antes de dar por terminada la pieza
Revisa el revés: que no haya extremos sueltos, que la cinta esté bien pegada y que nada abulte. Y por delante, que no haya marcas de lápiz ni huellas. Un buen acabado es lo que convierte un ejercicio en una pieza.
Para el paso siguiente, tienes cómo enmarcar un bordado en papel.
Preguntas frecuentes
Mejor no: abulta por detrás, se marca por delante y puede rasgar el papel si se tira. Es preferible fijar el hilo con cinta o pasándolo por debajo de las puntadas.
Cinta adhesiva de papel, como la de carrocero o la cinta washi. La cinta transparente de plástico amarillea y puede despegarse con el tiempo.
Cuando te queden unos 5 cm. Si esperas más, no tendrás hilo suficiente para rematarlo bien por detrás.
Pegando una segunda cartulina del mismo tamaño sobre el revés. Queda limpio y te da espacio para escribir.
Sí. Aunque el revés no se vea, los extremos deben quedar bien fijos para que no se suelten con el tiempo.

