Ante una caja llena de madejas de colores, es fácil quedarse paralizada. O al contrario: usar un poco de cada, y que el resultado parezca un catálogo. Elegir los colores de un bordado es una de esas decisiones que, bien tomadas, transforman una pieza sencilla en algo muy bonito.
Este artículo propone formas sencillas de elegir la paleta de tu primer proyecto.

Menos es más
La regla más útil: dos o tres colores, más el fondo. Una paleta reducida da unidad y elegancia, y es mucho más fácil de manejar. Con experiencia, podrás ampliarla.
Combinaciones que casi siempre funcionan
Tonos de la misma familia. Un rosa claro, un rosa medio y un terracota. Un verde salvia, un verde oliva y un verde oscuro. Es la combinación más segura: armoniosa y suave.
Un color y su neutro. Un color protagonista (azul, terracota, mostaza) acompañado de un neutro (crema, gris, marrón claro). Sencillo y elegante.
Cálidos con un acento. Una base de tonos cálidos (rosas, ocres, terracotas) con un pequeño toque de un color frío (un azul, un verde) en un detalle.
Monocromo. Todo en un solo color, sobre un fondo contrastado. Muy gráfico y contemporáneo: blanco sobre azul oscuro, terracota sobre crema, negro sobre blanco.
El fondo también cuenta
El color del soporte es parte de la paleta.
Sobre blanco o crema, casi cualquier color funciona; los tonos medios lucen especialmente.
Sobre kraft o tonos tierra, los blancos, cremas, dorados y terracotas quedan muy naturales.
Sobre fondos oscuros, los colores claros y los metalizados brillan.

Contraste
Para que el bordado se vea, tiene que haber algo de contraste con el fondo. Un hilo crema sobre cartulina blanca casi desaparece. Si buscas sutileza, está bien; si buscas que se vea, elige un tono más oscuro o más intenso.
Sobre fotografías
En el fotobordado, la foto es parte de la paleta. Sobre una foto en blanco y negro, cualquier color destaca; sobre una foto en color, elige tonos que ya estén en la imagen para un efecto armonioso, o un color complementario para que el hilo destaque.

Un truco práctico
Antes de empezar, coloca las madejas que estás pensando usar sobre el fondo, juntas, y míralas desde un metro de distancia. Si te gusta cómo se ven juntas, la paleta funciona. Si algo chirría, cámbialo.
Y si dudas, inspírate en algo que ya te guste: una foto, un cuadro, una tela, un paisaje. Copia sus colores.
Errores comunes
Usar demasiados colores. Elegir colores muy saturados todos a la vez. No tener en cuenta el fondo. Y elegir los colores con mala luz: lo que parece un tono bajo una lámpara amarilla puede ser otro a la luz del día.
Si quieres empezar con una paleta ya pensada, los kits traen los colores combinados.
Preguntas frecuentes
Dos o tres, más el fondo. Una paleta reducida da unidad y es más fácil de manejar.
Tonos de la misma familia, un color con su neutro, cálidos con un acento o monocromo sobre fondo contrastado.
Mucho: sobre blanco casi todo funciona, sobre kraft lucen los tonos tierra y sobre fondos oscuros brillan los claros y metalizados. Tienes más en bordado en cartulina.
Coloca las madejas juntas sobre el fondo y míralas desde un metro de distancia.
Demasiados colores, colores muy saturados todos a la vez y no tener en cuenta el fondo.

