Hay cientos de puntadas de bordado, con nombres que cambian de un país a otro y variantes casi infinitas. Pero la realidad es que con una decena se puede bordar prácticamente cualquier diseño. Las demás son matices.
Estos son los diez puntos de bordado a mano que conviene aprender primero. Están ordenados de más simple a más elaborado, y para cada uno te contamos cómo se hace y para qué sirve.
1. Punto de hilván
Es el más sencillo: la aguja entra y sale de la tela a intervalos regulares, dejando una línea discontinua. Sirve para contornos ligeros, líneas de movimiento o como base de otras puntadas. Es también la puntada del sashiko, el bordado japonés.
2. Punto recto
Una sola puntada entre dos puntos, de la longitud que quieras. Parece poca cosa, pero combinada da mucho juego: rayos de sol, briznas de hierba, estrellas o pétalos sencillos.
3. Punto atrás
La puntada más útil de todas. Se avanza por detrás y se retrocede por delante, de forma que la línea queda continua. Es perfecta para contornos, letras y cualquier línea definida. Es también la base del bordado en papel, donde funciona de maravilla.
4. Punto de tallo
Produce una línea ligeramente trenzada, como una cuerda fina. Se trabaja avanzando y dejando cada puntada un poco solapada con la anterior, siempre con el hilo del mismo lado. Es ideal para tallos, curvas y letras con un trazo más orgánico.
5. Punto de cadeneta
Una serie de pequeños bucles enlazados, como los eslabones de una cadena. Da líneas gruesas y con relieve, muy decorativas. También se usa para rellenar superficies si se hacen filas juntas.
6. Punto margarita
Es un único eslabón de cadeneta sujeto en la punta con una puntada pequeña. Varias margaritas alrededor de un centro forman una flor en segundos. Es de las puntadas favoritas de quien empieza, porque el resultado luce mucho.

7. Nudo francés
Se enrolla el hilo dos o tres veces alrededor de la aguja y se clava cerca del punto de salida, sujetando el hilo tenso. Queda un pequeño punto en relieve. Sirve para centros de flores, ojos, frutos o texturas de puntos. Cuesta un poco cogerle el truco, pero luego engancha.
8. Punto de satén o plumetí
Puntadas rectas paralelas, muy juntas, que rellenan una forma por completo y le dan un acabado brillante y liso. Funciona bien en formas pequeñas: hojas, pétalos, letras. En formas grandes, las puntadas largas tienden a moverse.
9. Punto matizado
Una variante del relleno en la que se alternan puntadas largas y cortas para poder cambiar de color gradualmente. Es la puntada del bordado «pintado con hilo», la que permite degradados en pétalos y plumas. Requiere más práctica, pero el resultado es espectacular.

10. Punto de pluma o espiga
Puntadas en forma de V alternadas a un lado y otro de una línea imaginaria. Crea líneas ramificadas, muy adecuadas para hojas de helecho, ramas o bordes decorativos.
Cómo practicarlos
La mejor manera de aprender estas puntadas es un muestrario: una tela en la que se borda una fila de cada punto, una debajo de otra. No hace falta que sea bonito; es una herramienta de aprendizaje. Con el tiempo, se convierte en una referencia muy útil y, a menudo, en una pieza con encanto propio.
Un consejo: aprende primero las cuatro primeras y borda algo con ellas antes de pasar a las siguientes. Con hilván, recto, atrás y tallo ya se pueden hacer muchísimos diseños.
Qué puntadas funcionan sobre papel
Si te atrae bordar sobre cartulina o fotografía, no todas estas puntadas sirven. En papel funcionan las que van de agujero en agujero sin necesitar que el soporte ceda: punto recto, punto atrás, hilván y combinaciones de puntadas rectas que salen de un centro. Las que necesitan bucles o mucha densidad, como la cadeneta o el satén, rompen el papel.

Tienes todo sobre esta técnica en cómo bordar en papel paso a paso. Y si quieres ver las puntadas en contexto, en bordado a mano: guía completa explicamos cómo combinarlas en un proyecto.
Preguntas frecuentes
Con cuatro (hilván, recto, atrás y tallo) ya puedes bordar muchísimos diseños. El resto se aprende poco a poco, cuando un proyecto lo pide.
El punto de hilván y el punto recto. Son los primeros que conviene practicar, porque enseñan a controlar la longitud y la regularidad de la puntada.
El punto atrás, para líneas limpias y continuas, y el punto de tallo, para líneas curvas con un aspecto ligeramente trenzado.
Enrolla el hilo dos o tres vueltas alrededor de la aguja, clávala muy cerca del punto de salida (no en el mismo agujero) y mantén el hilo tenso con la otra mano mientras tiras. Al principio cuesta a todo el mundo; con unas cuantas repeticiones sale solo.
Los que van de agujero en agujero sin necesitar que el soporte ceda: punto recto, punto atrás e hilván. Los rellenos densos y las puntadas con bucles no funcionan bien sobre cartulina. Lo explicamos en cómo bordar en papel paso a paso.

