El punto de cruz tiene fama de cosa de abuelas, y quizá por eso tanta gente lo descubre de adulta con sorpresa. Es ordenado, previsible y muy tranquilo: una cruz al lado de otra, siguiendo un esquema, hasta que aparece el dibujo. No hay que decidir mucho, solo contar y seguir. Para muchas personas, ahí está precisamente su encanto.
Esta guía de punto de cruz para principiantes reúne lo necesario para hacer tu primera pieza: materiales, cómo leer un esquema, cómo empezar y cómo conseguir cruces limpias.
Qué es el punto de cruz
Es una técnica de bordado en la que cada puntada forma una pequeña X sobre una tela cuadriculada. Cada cuadrito del tejido corresponde a un cuadrito del esquema, y cada símbolo o color del esquema indica qué hilo usar. Al juntar cientos de cruces, aparece el dibujo, casi como los píxeles de una pantalla.
Hay dos grandes formas de trabajarlo. En el punto de cruz estampado, el dibujo ya viene impreso sobre la tela y solo hay que cubrirlo. En el contado, la tela está en blanco y se sigue el esquema contando cuadros. El estampado es más fácil para empezar; el contado da más libertad y es el más habitual.
Los materiales
- Tela Aida. Es una tela de algodón con una trama en cuadrícula muy visible, pensada para el punto de cruz. Se mide por «puntos» o «count»: cuantos más cuadros por pulgada, más pequeñas son las cruces. Para empezar, la Aida 14 es la más cómoda.
- Aguja de punta roma. Tiene la punta redondeada para pasar por los agujeros de la tela sin partir las fibras. Los tamaños 24 o 26 funcionan bien con Aida 14.
- Hilo mouliné. Viene en madejas de seis hebras. En Aida 14 se suelen usar dos hebras.
- Un bastidor, opcional pero recomendable, para mantener la tela tensa.
- Un esquema sencillo, de pocos colores.
- Tijeras pequeñas.

Cómo leer un esquema
Un esquema de punto de cruz es una cuadrícula en la que cada cuadro equivale a una cruz. Cada color o símbolo corresponde a un hilo, según la leyenda que acompaña al esquema. Las líneas más gruesas cada diez cuadros ayudan a contar sin perderse.
Un buen hábito es empezar por el centro. Dobla la tela en cuatro para encontrar su punto central y localiza también el centro del esquema, que suele venir marcado con flechas en los bordes. Así el dibujo quedará bien centrado en la tela.
Otro truco útil: ir tachando con un lápiz en una copia del esquema las cruces que ya has hecho.
Cómo empezar sin nudo
En punto de cruz se evitan los nudos, porque abultan por detrás y se notan por delante cuando la pieza se enmarca.
La forma más sencilla de empezar es dejar unos centímetros de hilo por detrás y sujetarlos con las primeras puntadas, que los irán cubriendo. Al terminar un color, se pasa la aguja por debajo de varias puntadas del revés y se corta.
Si trabajas con dos hebras, hay otro método muy limpio: corta una sola hebra el doble de larga, dóblala, enhebra los dos extremos y deja el bucle abajo. Al dar la primera media cruz, pasa la aguja por dentro del bucle y queda sujeta sin nudo.
Cómo hacer las cruces
Cada cruz tiene dos mitades: una diagonal en un sentido y otra encima en el sentido contrario. Hay dos maneras de trabajarlas.
Puedes hacer cada cruz completa antes de pasar a la siguiente, lo que va bien para zonas pequeñas o cruces sueltas. O puedes hacer una fila de medias cruces de ida y completarlas a la vuelta, que es más rápido en zonas grandes de un mismo color.
Lo único realmente importante es que todas las diagonales de arriba vayan en la misma dirección. Si unas van a la derecha y otras a la izquierda, la superficie se ve desordenada aunque no sepas decir por qué.
Tu primer proyecto
Elige un esquema pequeño, de unos 30 x 30 cruces y tres o cuatro colores: una flor, un corazón, una letra, una pequeña casa. Algo que puedas terminar en unas pocas tardes. Los proyectos enormes, por bonitos que sean, se convierten fácilmente en una tarea pendiente.
Errores habituales
Tirar demasiado del hilo arruga la tela; las cruces deben quedar apoyadas, no apretadas. Usar hilos muy largos hace que se enreden y se desgasten; mejor tramos de unos 40 cm. Y contar mal es inevitable alguna vez: por eso conviene revisar cada pocas filas, antes de que el error se haya multiplicado.
Del punto de cruz al papel
Si te gusta la sensación de seguir un dibujo punto a punto, hay otra técnica que quizá te sorprenda: el bordado en papel. En lugar de tela cuadriculada, se trabaja sobre una cartulina en la que se han perforado los agujeros del diseño. La lógica es parecida (ir de agujero en agujero) y el resultado, muy distinto: líneas finas y limpias sobre una superficie lisa.

Es una forma estupenda de practicar entre proyecto y proyecto de punto de cruz. Tienes todo explicado en nuestra guía de bordado en papel. Y si quieres profundizar en esquemas y materiales, sigue con bordado en punto de cruz: patrones y materiales.
Preguntas frecuentes
La tela Aida 14, de algodón, con una cuadrícula bien visible. Es el estándar para principiantes: las cruces tienen un tamaño cómodo y es fácil ver dónde va cada puntada.
En Aida 14 lo habitual son dos hebras de hilo mouliné. En telas más finas se suele bajar a una y en telas más gruesas se puede subir a tres para que la cruz cubra bien.
Sí. El bastidor ayuda a mantener la tela tensa y las cruces más regulares, pero en piezas pequeñas sobre Aida, que es bastante rígida, mucha gente borda sin él.
Por el centro. Dobla la tela en cuatro para encontrar el punto central y localiza el centro del esquema, que suele venir marcado con flechas. Así el diseño queda bien colocado y no te quedas sin tela por un lado.
Un diseño de unas 30 x 30 cruces con tres o cuatro colores se termina en unas pocas tardes. Es el tamaño ideal para aprender sin agobiarse.

